Tema: Dios al que ama disciplina
Ps.Carlos Pacheco

Heb. 12:5-10
Dios como a hijos nos exhorta cuando es necesario, porque en ocasiones se nos olvida lo que Él nos ha indicado. El Señor nos enseña que no debemos tener en poco su disciplina, ni debemos decaer cuando nos reprende; porque la base de la disciplina es su amor. El Padre celestial disciplina a quien ama y a sus hijos azota.

Muchos cristianos quieren sólo a Dios cuando muestra su amor, bondad y misericordia pero pocos quieren a Dios cuando corrige, castiga, amonesta, reprende, confronta y azota.

Si soportamos la disciplina Dios nos trata como a hijos. Porque al hijo que se deja sin disciplina es bastardo (ilegítimo) y no hijo. Dios como un padre nos va a corregir y a disciplinar cuantas veces le parezca. Cuando un padre no corrige a sus hijos es porque no le importan. Si a nuestros padres terrenales les honramos cuando nos disciplinaban; cuanto más a nuestro Padre celestial obedeceremos para vivir.

La disciplina produce en nosotros una sumisión de obediencia a Dios.

El Señor nos disciplina para que seamos beneficiados, para que participemos de su santidad.

Si aceptamos y reconocemos la disciplina de Dios, tenemos que cuidarnos de los pensamientos que el diablo pueda poner en nuestra mente para provocar temor, desconfianza y desacuerdo, y que nos levantemos contra Dios; mas debemos afianzarnos de Cristo y de las promesas del Padre a través de Él para sus hijos.

Sal. 140:1-5
David suplicó a Dios que le protegiera de sus enemigos; el maligno nos acecha para hacernos caer, para luego condenarnos.

Sal. 89:20-24; 30-35
Dios prometió proteger a su ungido de sus enemigos. Pero también dice Dios que quien dejare su ley y se rebelare contra Él, será castigado mas no retirará su misericordia.

Aunque estemos en disciplina Dios no aparta de nosotros su misericordia. Y no olvidará su pacto ni se retractará de lo prometido.

1 Cro. 21:1; 7-14
Satanás incitó a David y éste calló en pecado de orgullo, lo que acarreó el castigo de Dios a Israel.

Prov. 15:32
Dios quiere que no tengamos en poco su disciplina, quiere que entendamos que Él es nuestro Padre y nuestro Dios.

Rom. 11:29
Su herencia para sus hijos no cambia, es irrevocable.

Heb. 12:10-11
El fin de la disciplina es:
1.- Cambiar nuestra actitud y pensamientos para cambiar nuestra manera de vivir.
2.- Crear en nosotros un temor santo.
3.- Fortalecer las convicciones para ya no pecar.





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Detalles

  • Fecha:12 de Febrero, 2017
  • Lugar:Cristo Vive
  • Dirección:Carlos Salazar, col.Landin

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